Sobre el voto católico a cuento de VOX

Los católicos y españoles de pro, que los hay, andan revueltos con la aparición de VOX, habiendo reaccionado contra él con tanta saña como podemitas, sociatas, peperos y ciudadanos robaperas. Se le tacha de liberal, de jugada pepera, de forúnculo del sistema, etc. Puede ser, pero por ahora no lo parece. Desde luego, es la primera oportunidad seria en cuatro décadas de que un mensaje muy específico se oiga porque… ha calado, ha llegado a los españoles conscientes de que esto se va al carajo. Habrá, al menos, que darle una oportunidad, porque otra, por mucho que algunos se empeñen no la hay.

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La irrupción de VOX en el panorama político español ha causado, también, un terremoto en los sectores más tradicionalmente católicos de nuestra patria, en los cuales han cundido las dudas y discusiones. Una de las acusaciones y pegas de dichos sectores para sus agrias críticas y para no votarle es su posible liberalismo, su laxitud católica y que aunque dicen defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural VOX no nombra al aborto como tal. Con el mejor ánimo de colaborar para disolver dudas, ofrecemos algunos documentos del magisterio de la Iglesia. Otra cosa son, que por ahora no es comparable al PP y que habrá que estar vigilantes para cuando llegue el momento de que VOX, tras decir, tenga que hacer, pero para eso hay que dejarle decir y ayudarle a que pueda hacer.

Santo Tomas de Aquino.-

“Dios, aunque es omnipotente y sumamente bueno, permite que sucedan males en el universo, pudiéndolos impedir, para que no sean impedidos mayores bienes o para EVITAR MALES PEORES. De igual manera, los que GOBIERNAN en el régimen humano rectamente toleran algunos males para que no sean impedidos otros bienes o para EVITAR MALES PEORES”.

Papa Leon XIII (Libertas Praestantissimum).-

“ …no se opone la Iglesia, sin embargo, a la tolerancia por parte de los PODERES PUBLICOS de algunas situaciones contrarias a la verdad y a la justicia para EVITAR UN MAL MAYOR o para adquirir o conservar un mayor bien. Dios mismo, en su providencia, aun siendo infinitamente bueno y todopoderoso, permite, sin embargo, la existencia de algunos males en el mundo, en parte para que no se impidan mayores bienes y en parte para que no se sigan MAYORES MALES”.

Obispo de Tortota, “Instrucción Pastoral” (31 de octubre de 1905).-

“Vengamos ahora al terreno PRÁCTICO. ¿Y a quién hemos de dar el VOTO en las elecciones, a las que se nos dice que concurramos? … donde sea POSIBLE, se presente candidatura netamente católica, y donde esta se presente, vótenla los católicos que estimen serlo….Pero donde se presenten dos candidaturas llamadas liberales, una compuesta de elementos que se llaman católicos y otra formada de elementos anticlericales conocidos por su ODIO A LA IGLESIA y menosprecio de sus enseñanzas, los católicos VOTEN LA PRIMERA para IMPEDIR EL TRIUNFO de los anticlericales, o sea anticatólicos.

No les detenga el escrúpulo de contribuir en este caso al triunfo de la primera, porque NO les votan para significar que APRUEBAN sus principios o que no les importan para el gobierno de los pueblos, sino para IMPEDIR EL TRIUNFO de enemigos que hacen alarde de no creer y de combatir a la Iglesia y a sus ministros. En este caso NO SE HACE MAL, sino que se hace RELATIVAMENTE UN BIEN, por cuanto se IMPIDE UN MAL EVIDENTEMENTE MAYOR. Esta es doctrina sostenida por autores recomendables por su CIENCIA y SANAS ideas”.

San Pío X “Autorizadas instrucciones a los católicos”.-

  1. Sostener la tesis católica en España y con ella el restablecimiento de la Unidad Católica, y luchar contra todos los errores condenados por la Santa Sede, especialmente los comprendidos en el Syllabus, y las libertades de perdición, hijas del llamado derecho nuevo o liberalismo, cuya aplicación al gobierno de nuestra patria es ocasión de tantos males. Esta lucha debe efectuarse dentro de la legalidad constituida, esgrimiendo cuantas armas lícitas pone la misma en nuestras manos.
  1. No acusar a nadie como no católico o menos católico por el solo hecho de militar en partidos políticos llamados o no llamados liberales, si bien este nombre repugna justamente a muchos, y mejor sería no emplearlo. Combatir «sistemáticamente» a hombres y partidos por el solo hecho de llamarse liberales, no sería justo ni oportuno; combátanse los actos y las doctrinas reprobables, cuando se producen, sea cual fuere el partido a que estén afiliados los que ponen tales actos o sostienen tales doctrinas.
  1. Lo bueno y lo honesto que hagan, digan y sostengan los afiliados a cualquier partido y las personas que ejerzan autoridad puede y debe ser aprobado y apoyado por todos los que se precian de buenos católicos y buenos ciudadanos, no solamente en privado, sino en las Cortes, en las Diputaciones, en los Municipios y en todo el orden social. La abstención y oposición a priori están reñidas con el amor que debemos a la Religión y a la Patria.
  1. En todos los casos prácticos en que el bien común lo exija, conviene sacrificar en aras de la Religión y de la Patria las opiniones privadas y las divisiones de partido, salvo la existencia de los mismos partidos, cuya disolución a nadie se le puede exigir.
  1. No exigir de nadie como obligación de conciencia la afiliación a un partido político determinado con exclusión de otro, ni pretender que nadie renuncie a sus aficiones políticas honestas como deber ineludible; pues en el campo meramente político puede lícitamente haber diferentes pareceres, tanto respecto del origen inmediato del poder público civil, como del ejercicio del mismo y de las diferentes formas externas de que se revista.
  1. No sería justo ser de tal manera inexorables por los menores deslices políticos de los hombres afiliados a los partidos llamados liberales que por tendencia y por actitud política sean ordinariamente más respetuosos con la Iglesia que la generalidad de los hombres políticos de otros partidos, que se creyera obra buena atacarles sistemáticamente, presentándoles como a los peores enemigos de la Religión y de la Patria, como a «imitadores de Lucifer», etc., pues semejantes calificativos convienen al «liberalismo doctrinario» y a sus hombres en cuanto sean sostenedores contumaces y habituales de errores y doctrinas contrarios a los derechos de Dios y de la Iglesia, abusando del nombre de católicos en sus mismas aberraciones, y no a los que quieren ser verdaderos católicos, por más que en las esferas del Gobierno o en su acción política falten en algún caso práctico, por ignorancia o por debilidad, a lo que deben a su Religión o a su Patria. Combátanse con prudencia y discreción estos deslices, nótense estas debilidades que tantos males suelen causar; pero en todo lo bueno y honesto que hagan déseles apoyo y oportuna cooperación, exigiendo a su vez por ella cuantos bienes se puedan hic et nunc alcanzar en beneficio de la Religión y de la Patria.
  1. Estar siempre prontos para unirse con todos los buenos, sea cual fuera su filiación política, en todos los casos prácticos que los intereses de la Religión y de la Patria exijan una acción común. Esta unión no es unión de fe y de doctrina, pues en tales cosas todo católico debe estar unido con los demás católicos, y todos ellos sujetos y obedientes a la Iglesia y a sus enseñanzas; esta unión, por su naturaleza, no es una asociación católica, ni una cofradía, ni una academia, es una «acción práctica» no constante y permanente o per modum habiíus, sino de circunstancias y necesidades o per modum actus.
  1. En los casos prácticos, o con esta unión per modum actus o sin ella, todos debemos cooperar al bien común y a la defensa de la Religión; «en las elecciones, apoyando no solamente nuestros candidatos siempre que sea posible vistas las condiciones del tiempo, región y circunstancias, sino aun a todos demás que se presenten con garantías para la Religión y la Patria», teniendo siempre a la vista el que salgan elegidas el mayor número posible de personas dignas, donde se pueda, sea cual fuere su procedencia, combinando generosamente nuestras fuerzas con las de otros partidos y de toda suerte de personas para este nobilísimo fin. «Donde esto no es posible, nos uniremos con prudente gradación con todos los que voten por los menos indignos», exigiéndoles las mayores garantías posibles para promover el bien y evitar el mal.
  1. Abstenernos no conviene, ni es cosa laudable, y, salvo tal vez algún rarísimo caso de esfuerzos totalmente inútiles, se traduce por sus fatales efectos en una casi traición a la Religión y a la Patria. Este mismo sistema seguiremos en las Cortes, en las Diputaciones y en los Municipios en los demás actos de la vida pública. «Nuestra política será de penetración, de saneamiento», «de sumar voluntades, no de restar y mermar fuerzas», «vengan de donde vinieren». Cuando las circunstancias nos lleven a votar por candidatos menos dignos, o entre indignos por los menos indignos, o por enmiendas que disminuyan el efecto de las leyes, cuya exclusión no podemos lograr ni esperar, una leal y prudente explicación de nuestro voto justificará nuestra intervención. En las cosas dudosas que directa o indirectamente se refieren a asuntos religiosos, consultaremos nuestras dudas con los Prelados.
  1. Sobre la censura de nuestros periódicos obedeceremos fielmente a cuanto prescribe la Encíclica Pascendi, «y si algún conflicto ocurriese, evitaremos toda publicidad y buscaremos el consuelo y remedio apelando únicamente a las autoridades eclesiásticas».
  1. Nuestros ardientes votos son que en el gobierno del Estado renazcan las grandes instituciones de la tradicional Monarquía española, que tanta gloria dió a la Religión y a la Patria, y trabajaremos para la ascensión progresiva de nuestras leyes y modos de gobierno hacia aquel grandioso ideal; «pero no dejaremos de aprovechar todo lo bueno y honesto de nuestras costumbres y legislaciones, para mejorar la condición católica y social de nuestros gobernantes», «recordando que esperar lo mejor sin aprovechar lo bueno es matar en su raíz toda esperanza del mismo ideal a que aspiramos».
  1. En cuanto a la defensa de la Religión y de los intereses religiosos, «en lo referente a la sumisión a los Poderes constituidos» y a la obediencia y sumisión incondicional a nuestras Prelados, queremos en todo atenernos a las enseñanzas de la Santa Sede, principalmente de Pío IX, León XIII y Pío X, y a las disposiciones del glorioso Episcopado español.

*INSTRUCCIONES dadas en Roma a los directores del partido integrista. Publicadas en el Boletín oficial del obispado de Salamanca el 1 de marzo de 1909, pp. 88 y ss.

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4 thoughts on “Sobre el voto católico a cuento de VOX”

  1. Sacadas de contexto ó no, las recientes declaraciones de Abascal a Jiménez Losantos (https://tv.libertaddigital.com/videos/2018-12-20/federico-entrevista-a-santiago-abascal-en-es-la-manana-de-federico-6067524.html; http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=33844), el problema fundamental para mí, y entiendo que para todos, es que la cantinela, cierta o menos cierta, de que “Evidentemente yo no voy a ser quien le niegue esa posibildidad (la de quemujer violada tiene el derecho a abortar)”, nos enfrenta no solo a una cuestión religiosa, sino a un delito de ASESINATO con muchísimos agravante, y eso NO ES ADMISIBLE
    VOX, y todos nosotros, en eso tenemos una piedra de toque que no podemos eludir.
    Mucho se juega VOX y sus votantes, y no solo políticamente, en ese punto.
    Téngalo en cuenta muy seriamente el partido y quienes podamos influir en él

  2. Sacadas de contexto ó no, las recientes declaraciones de Abascal a Jiménez Losantos (https://tv.libertaddigital.com/videos/2018-12-20/federico-entrevista-a-santiago-abascal-en-es-la-manana-de-federico-6067524.html; http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=33844), el problema fundamental para mí, y entiendo que para todos, es que la cantinela, cierta o menos cierta, de que “Evidentemente yo no voy a ser quien le niegue esa posibilidad (la de que la mujer violada tiene el derecho a abortar)”, nos enfrenta no solo a una cuestión religiosa, sino a un delito de ASESINATO con muchísimos agravantes, y eso NO ES ADMISIBLE.
    VOX, y todos nosotros, en eso tenemos una piedra de toque que no podemos eludir.
    Mucho se juega VOX y sus votantes, y no solo políticamente, en ese punto.
    Téngalo en cuenta muy seriamente el partido y quienes podamos influir en él.

    La madre no tiene “derecho” al asesinato de su hijo, ni nacido ni por nacer. Tiene el hijo y lo dá a un orfanato, en adopción o el Estado se hace cargo de él. Y el médico que haga un aborto a la cárcel con él también.
    Y al violador, según las circunstancias, hasta castración química o pena de muerte.

  3. Encantador el artículo, oiga. Sólo que las manidas teorías del “voto útil” (rabiosamente inútil) y el falso “mal menor” nos han traído al punto en que estamos hoy. Vote usted si quiere a VOX, yo no voy a hacerlo. Sencillamente, porque emplean los mismos subterfugios que ha usado el PP durante muchos años y en el mismo engaño se puede caer una vez, pero caer dos conlleva culpa del engañado. Yo nunca pongo mi Patria en manos de gente en la que no confío y el tiempo siempre me ha dado la razón. Por cierto, el Cardenal Ratzinger, luego Benedicto XVI, nos recordaba a los católicos, en el año 2003, que hay principios que son innegociables. Pues eso.

    1. Estimado seguidor: gracias por su comentario, que está en la línea de lo que aún piensan muchos ante la novedad de VOX. La diferencia con la parte de razón que usted tiene, sin duda, y con la que coincidimos plenamente, es que el PP, adalid durante décadas del voto útil, ya demostró hace mucho que era, en realidad, el voto inútil y traidor, mientras que VOX, por ahora, como sólo puede DECIR, no puede ser en justicia catalogado como aquél. Habrá que estar vigilantes, claro, que ya estamos escocidos, como usted bien dice, y esperar a que le toque HACER, entonces llegará el momento de seguir apoyándole o retirarle el voto, que fue lo que se debió hacer con el PP hace ya varias décadas. De otra forma no hay solución. Dar a VOX un voto de confianza ahora es intentar, puede que por última vez, poner palos en las ruedas de un sistema totalmente degenerado. Si no lo hacemos, tampoco podremos quejarnos. Por ahora el programa y lenguaje de VOX no tiene tacha. Eso sí, alerta, muy alerta, estamos con usted, y si llegamos a comprobar que es más de lo mismo, pues se acabó y adios VOX; vendamos caro nuestro voto. Mil gracias. Saludos cordiales

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